lunes, 7 de marzo de 2016

YA ESTÁ DISPONIBLE LA REVISTA DE IZAR DEL MES DE MARZO

(Pincha aquí para descargar la revista)

COMO CADA 8 DE MARZO, FEMINISMOS CONTRA EL PATRIARCADO Y EL CAPITAL

Comunicado de Izquierda Anticapitalista Revolucionaria - IZAR por el 8M, día internacional de la mujer trabajadora.

Un año más, celebramos el 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer, y también un año más sentimos la responsabilidad de recordar que desgraciadamente para nosotras las mujeres hay más motivos de duelo que de celebración en este día.

El lema elegido este año por ONU Mujeres es: “Por un planeta 50 – 50 en 2030: demos el paso para la igualdad de género”. Sin embargo, son muchos los pasos que habría que dar para alcanzar esa igualdad de la que hablan.

Con una situación internacional en la que las mujeres seguimos llevándonos la peor parte tanto a nivel social como económico y político, pensamos que la única forma en la que podría darse una situación de equidad entre hombres y mujeres sería sustituyendo el sistema mismo en que vivimos.

Desde prácticamente nuestro nacimiento, y a lo largo de todo el mundo, se nos somete a diario a diversas formas de terror y violencia que nos condicionan para volvernos dóciles, sumisas e insignificantes. Mutilaciones, violaciones, malos tratos físicos y psicológicos están a la orden del día casi tanto como hace 50 o incluso 100 años.

Los gobiernos crean leyes que tratan de paliar los síntomas que nos afectan, pero unas veces por falta de valentía al aplicarlas y otras por falta de voluntad, resultan escasas e insuficientes. La enfermedad de la desigualdad sigue instalada en nuestras vidas debido al sistema patriarcal imperante, que por otra parte (no nos engañemos) no dejará de perjudicar a las mujeres a base de reformas legales. 

No debemos olvidar que las crisis económicas afectan de una manera especialmente cruenta a los miembros más desfavorecidos de la sociedad, entre las que sin duda nos encontramos las mujeres. Vivimos en un sistema capitalista en el que la igualdad real entre hombres y mujeres no es posible, ya que está creado y configurado  para apoyarse en el patriarcado y alimentarse de él.

A diario oímos noticias de la situación de indefensión de las mujeres y niñas que huyen de las zonas de conflicto buscando asilo político en otros países; suelen ser objeto de desapariciones, robos, violaciones y todo tipo de violencias. Sin embargo, no por vivir en esta parte del mundo nos libramos del terrorismo machista. La semana pasada  nos horrorizaba comprobar cómo en tan solo 48 horas cuatro mujeres fueron brutalmente asesinadas por hombres (3 de ellas en la provincia de Málaga, donde el alcalde es ya tristemente conocido por sus desafortunados comentarios quitándole hierro al tema de la violencia machista) y los medios apenas se hicieron eco de sus muertes ni de las terribles circunstancias en las que se produjeron. Desgraciadamente, los crímenes contra mujeres  no son tan mediáticos como cualquier partido de fútbol, por ejemplo.

Pero soportamos muchos otros tipos de violencias aparentemente menos visibles y sin embargo mucho más frecuentes y generalizadas en nuestras vidas. Somos nosotras las mujeres las que sufrimos un mayor índice de desempleo, peores condiciones en el caso de tener trabajo, y menores probabilidades de promocionar en él. Por no hablar de las mujeres inmigrantes, que son de los grupos más vulnerables para sufrir la explotación laboral, junto con una doble discriminación, pues han de afrontar la dura opresión que supone la xenofobia, así como por la mera condición de ser mujer.

Somos nosotras las que asumimos normalmente el papel de cuidadoras en el caso de tener hijos/as o familiares dependientes. Somos las mujeres las que tenemos que aguantar que se nos diga qué podemos hacer y qué no con nuestros cuerpos en el caso de embarazo, y sin embargo somos las que hemos de readaptar nuestras vidas en mayor medida en caso de maternidad.

Está sobradamente demostrado que aplicando reformas legales no conseguiremos superar la desigualdad si no se acompañan de verdaderas medidas educativas en los centros públicos de enseñanza, programas de igualdad efectivos en los centros de trabajo, y auténticos planes de integración de la mujer en la vida pública para asegurar nuestra presencia y capacidad de influencia en las instituciones. Todo esto, sin embargo, supone solo un paso hacia el fin de la opresión de la mujer ya que, mientras los mercados rijan nuestras vidas y dicten las leyes, las desigualdades existirán necesariamente.


Desde Izquierda Anticapitalista Revolucionaria IZAR queremos hacer un llamamiento a la movilización para que este 8 de marzo no se quede solo en un día de lavado de cara de ayuntamientos y gobiernos centrales. Interpelamos al conjunto de la clase trabajadora para que salga a la calle exigiendo igualdad entre las personas, sean de la raza, condición sexual o cultural que sean, y por ende, a mantener esa movilización de una manera continua y organizada hasta que llegue el día  en que no sea necesario luchar por tener los mismos derechos unas que otros.

jueves, 25 de febrero de 2016

HOJA QUINCENAL Nº6 DE IZAR

Los gobiernos municipales y autonómicos se empiezan a encontrar con sus límites
Durante estas últimas semanas estamos viendo como, tras las elecciones generales, muchos de los planteamientos que se venían haciendo desde las llamadas “fuerzas del cambio” (Podemos y los gobiernos municipales de su órbita) están dando pasos atrás. Cuando ha tocado decidir entre posicionarse con las luchas sociales o con la patronal o la represión ha optado por la segunda.
En el caso de Carmena, la cuestión de los titiriteros hubiera sido un buen momento para que el Ayuntamiento de Madrid se posicionara en contra de la Ley Mordaza y la represión que el activismo social y político viene sufriendo los últimos años. La opción tomada por el Ayuntamiento de Madrid ha sido la de alinearse con las fuerzas represoras, denunciando a los titiriteros y dándole la espalda a lxs activistas, en lugar de defender la denuncia social que venían haciendo con su teatro. La dirección de Podemos, a través de la figura de Carolina Bescansa, mantuvo el mismo discurso que el Ayuntamiento de Madrid, tachando de “desafortunada y lamentable” a la obra de los dos titiriteros.
Por su parte, en Barcelona lxs trabajadorxs de TMB (Metro y Bus de Barcelona), en plena negociación de su convenio, han convocado una huelga los días 22 y 24 de febrero coincidiendo con el Congreso Mundial de Telefonía Móvil. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en lugar de utilizar la alcaldía para impulsar y potenciar la lucha de lxs trabajadorxs llegó a plantear en BTV noticias “que convocar una huelga es incompatible con la negociación”, llegando incluso a revelar los sueldos de los trabajadores, intenando quitar legitimidad a su lucha un día antes de la huelga y a la desesperada.
En Aragón, hace escasos días el presupuesto autonómico ha sido aprobado con los votos a favor del PSOE, Podemos, CHA e IU. Un presupuesto difícilmente asumible por un gobierno progresista, con ciertos avances respecto al presupuesto anterior aprobado por el PP y PAR, pero en el que se sigue manteniendo el pago de la deuda como uno de los ejes fundamentales, con ligeros incrementos en los presupuestos destinados a educación y sanidad pero muy por debajo de los índices anteriores a 2012, etc. Estos presupuestos dividieron al Consejo Ciudadano de Podemos en Aragón. En él se votó a favor con un 61%, 15,4% de abstenciones y un 23% en contra de la aprobación de los presupuestos.
En el Ayuntamiento de Zaragoza, gobernado por Zaragoza en Común, los presupuestos han sido aprobados por ZEC, CHA y PSOE. Al igual que en los presupuestos autonómicos el pago de la deuda sigue siendo un eje fundamental del actual consistorio de Zaragoza. Paralelo al debate sobre los presupuestos en Zaragoza la huelga parcial indefinida de lxs trabajadorxs de Auzsa (empresa municipal de autobuses) cumple más de 65 días, en la lucha por la mejora de su convenio laboral. El Ayuntamiento de Zaragoza ha exigido hace pocos días al comité de huelga de Auzsa que “flexibilicen sus posiciones” para que sea posible llegar a un acuerdo con la empresa. Pidiendo “flexibilidad” a trabajadorxs que han visto durante los últimos años recortados sus sueldos (un 3,9% desde 2013), que no tienen sistematizados los descansos y otras reivindicaciones, que no requieren de “flexibilidad” de lxs trabajadorxs sino de que la concesionaria desista o bien que el Ayuntamiento remunicipalice la empresa de transportes.
Los ejemplos anteriores son una viva muestra de los límites que empiezan a encontrarse las fuerzas políticas que han buscado solucionar todos los problemas de la clase trabajadora y la juventud a través de la gestión institucional, sin plantear la necesidad de la movilización y la lucha sostenida para mejorar nuestras condiciones de vida y romper con la lógica económica de este sistema.
El plan B no viene a romper con esos límites sino a generar ilusión sobre las mismas políticas.
El fin de semana del 20 y 21 de febrero ha tenido lugar en Madrid una conferencia impulsada entre otras personalidades por el ex-ministro de finanzas griego Yanis Varoufakis bajo el nombre “Un Plan B para Europa”. El objetivo que establecen es construir “un espacio de convergencia europeo contra la austeridad y por una verdadera democracia”. El manifiesto sigue una línea de continuidad con el discurso que ha mantenido Podemos y la dirección de Syriza (hasta julio de 2015 al menos) respecto a la Unión Europea, en el cual no sitúan a la Unión Europea como un organismo construido por y para los capitalistas europeos sino como una organización que tiene que ser democratizada y “puesta al servicio de la ciudadanía”. El problema, por tanto, no es la orientación de gestión que ha tenido Syriza desde el principio sino el “golpe de estado” dado por los poderes europeos en Grecia. La realidad es que Syriza en ningún momento ha generado una relación de fuerzas alternativa, de clase e independiente de las instituciones europeas. Hemos visto, por el contrario, una Syriza en continuo retroceso en términos programáticos, que buscaba a toda costa llegar al gobierno de Grecia, renunciando a su programa y llegando, como hemos visto durante los últimos meses, a reprimir y detener a activistas y trabajadorxs que se oponían a sus políticas. El problema, por tanto, no es el golpe de estado de las instituciones europeas (que defienden los intereses del capital europeo) sino una Syriza que ha ido dando pasos atrás y que en ningún momento se ha planteado romper radicalmente con la lógica económica capitalista sino gestionarla.
La clase trabajadora y la juventud tienen la tarea de construir una alternativa
Un verdadero plan B para la clase trabajadora y la juventud europea no puede ser construir una Unión Europea democrática o retornar a la Syriza de julio de 2015 que no tenía en su proyecto político acabar con la deuda, nacionalizar la banca o prohibir los despidos. Un plan B para Europa se tiene que construir desde la movilización de la clase trabajadora y la juventud, con un programa extraído de esas luchas que ponga por delante el impago de la deuda para asegurar los servicios públicos, la nacionalización de la banca bajo control de lxs trabajadorxs para garantizar que los recursos no sean para beneficio de unos pocos sino para beneficio del conjunto de la sociedad, la prohibición de los despidos, el derecho a decidir de los pueblos y otras muchas reivindicaciones que parten de las movilizaciones que se han dado en Europa desde el comienzo de la crisis.
En el Estado español, en pleno debate sobre la investidura, la alternativa tiene que pasar por construir una alternativa anticapitalista y de ruptura que no tenga como eje central la gestión de una parcela de poder o de algunos ministerios sino que tenga como tarea impulsar la movilización y las luchas. Ya que sea cual sea el gobierno que tengamos en pocos meses será la lucha y la tensión que se pueda ejercer desde las calles, los centros de trabajo y los centros de estudio lo que determinará que todo siga como está o que verdaderamente se rompa con las políticas de austeridad y la lógica capitalista.

lunes, 15 de febrero de 2016

REVISTA IZAR - VAROUFAKIS: EL PLAN B DEL REFORMISMO PARA DEMOCRATIZAR LA UE

La izquierda alternativa europea sale de esta primera embestida de crisis capitalista con la gallina de los huevos de oro griega por los suelos. Tras el estrepitoso fracaso de la experiencia de Syriza y la gestión de salvamuebles en las instituciones hoy del Bloco de Esquerda en Portugal y Podemos en el estado español, la alternativa amplia contra austeridad ha necesitado de un nuevo impulso de renovación urgente de la confianza en los parlamentos para incidir en la agenda de la troika.

Tras el descenso a los infiernos del exministro de finanzas griego por su inflexibilidad e  irreverencia en el trato a las instituciones europeas durante la negociación, pero sobre todo al alejarse de Tsipras a medida que se disponía a aceptar el tercer memorándum griego tras el referéndum de julio, Giannis Varoufakis se ha puesto a la cabeza de un proyecto paneuropeo “para reconstruir la esperanza democrática en Europa”.

La nueva organización, que será una red de organizaciones filiales en diferentes países del sur de Europa golpeados por las dentelladas de la austeridad,  lleva el nombre de DIEM 25, Movimiento Democracia en Europa 25, y en palabras del propio profesor y economista, se trata de buscar una tercera vía entre “quienes quieren volver al capullo del estado-nación y los que aceptan las políticas autoritarias de unos instituciones profundamente antidemocráticas” para evitar el naufragio del proyecto europeo.

La apuesta del popular economista busca llevar a cabo lo que según él no quiso hacer el gobierno griego, del que habla como si no hubiera formado parte. Si el primer gobierno de Syriza tenía un plan A con el que renegociar la austeridad en Grecia y de ahí abrir así una vía para el sur de Europa, la propuesta de Varoufakis es la de una asamblea constituyente que lleve a cabo una refundación real de la UE desde adentro superando la tecnocracia, que habría sido el obstáculo para medidas audaces.

La fórmula de Varoufakis no ha sorprendido en Grecia, en donde el proyecto apenas es conocido y Unidad Popular (LaE), la fuerza escindida de Syriza tras el rescate, no tiene vínculos directos con él, pues siempre se supo que su protagonismo no se había apagado. A la que considera capitulación del primer ministro heleno, al que no deja de atacar con dureza, se suma el hecho de que la estructura jerárquica de Syriza acalló toda voz disidente.

Conviene recordar aquí que Giannis Varoufakis se incorporó a la formación política de Tsipras a mediados de 2014 para redactar – pero sobre todo modular – las propuestas económicas de Syriza, el llamado “programa de Salónica”, en donde planteó los siguientes puntos: ninguna decisión del futuro gobierno podría cuestionar los tratados europeos vigentes, la reestructuración o moratoria de la deuda defendida en 2012 no cabría en la actual UE y la negociación con la troika se haría sin líneas rojas.

Fue mucho más explícito en campaña electoral de enero de 2015, con el programa cerrado, al afirmar que “un gobierno de Syriza seguiría pagando la deuda aunque de forma escalonada, con la flexibilidad del mercado laboral y sin revocar en una primera legislatura las reformas de PASOK-ND”. Curiosamente se da la paradoja que Giannis Varoufakis, como afirma en su libro “El Minotauro global”, nunca se ha considerado marxista como sí casi todos los actuales ministros de Tsipras.

La que lo acompaña es Zoe Konstantopoulou, expresidenta del parlamento, que estuvo presente en las jornadas de presentación del Plan B, embajadora junto a formaciones políticas de izquierda del continente y la firma de intelectuales y eurodiputados del Grupo de la Izquierda Unitaria. El manifiesto presentado hace un par de semanas parte de un golpe de estado financiero ejecutado al gobierno griego y se centra en lo antidemocrático de una UE obediente al mundo financiero.

El mensaje es de amplio espectro y superficial: es urgente la búsqueda de una vía alternativa al neoliberalismo que devuelva la esperanza a las fuerzas que se oponen a la austeridad y recupere la justicia social y los servicios públicos desmantelados por la deudocracia. Hay una crítica a la voracidad del sistema financiero y su desregulación, a la tecnocracia y tratados europeos, y a la privatización de bienes y derechos comunes. El manifiesto confía en la transparencia y en desmontar los acuerdos desde dentro.

Hay una pasmosa interpelación a lo urgente que es imponer democracia en la UE, como si la agresividad de la crisis económica, las políticas capitalistas ejercidas y la instituciones que las ejecutan se hubieran desbocado con el chantaje de la troika en julio de 2015 y no respondieran a la defensa de unos intereses de clase e imperialistas bien definidos desde su génesis. Se confía en la posibilidad de una “arquitectura correcta” limpiando la incompetente tecnocracia que anida en las instituciones.

El origen del problema, el vértice del torbellino económico en el que las clases trabajadoras europeas se encuentran naufragando, está increíblemente diagnosticado por los promotores del Movimiento Democracia en Europa 25 y las organizaciones políticas que lo sostienen, en una despolitización de las decisiones europeas, actualmente en manos de burócratas, tomadas al margen de procesos democráticos, y que podrían corregirse con un proceso constituyente europeo. Tal cual.

Este marco programático permite aglutinar las firmas de Beatriz Talegón, exdirigente de la JJSS, eurodiputados verdes, del Bloco portugués, la Alianza Rojiverde danesa, Die Linke y la dirección de IU, quienes no han tenido inconveniente de cogobernar con el social-liberalismo, hasta Susan George, Ada Colau, Juan Torres, sectores de Podemos que incluyen a los economistas Alberto Montero, Nacho Álvarez y Bibiana Medialdea y Anticapitalistas, cargos de las CUP e intelectuales como Noam Chomsky.

Un manifiesto tal podría haberse redactado hace 2 años y es similar al de apoyo a que Syriza no se doblegara de hace unos 6 meses. Sólo puede explicarse este texto por el clamoroso y estratégico silencio que guarda sobre ejes nítidamente anticapitalistas, para una alternativa radical al modelo económico y de construcción europea. No hay siquiera una mención a reestructurar la deuda, manifiestamente insuficiente para romper con la austeridad, ni cuestiona en esencia el euro, ejes de la crisis capitalista, ni plantea  nacionalizaciones de banca y expropiaciones.

Es más que evidente que la ausencia de una interpelación a las clases trabajadoras europeas y a su movilización sostenida para derribar las políticas de la troika dirigen el proyecto hacia un nuevo y conocido brochazo de barniz de la izquierda reformista, que intenta resituarse en Europa a golpe electoral. No hay una apuesta por la construcción de una huelga general europea desde abajo, ni una crítica a las políticas imperialistas de la UE en Oriente Medio y el Magreb.

Si en el diagnóstico no hay una profundización de la irreformable estructura de la UE y del propio capitalismo, en las tareas el Plan B de Giannis Varoufakis y Podemos-IU resulta una completa decepción incluso para aquellos sectores más avanzados con los que hacer política desde el reformismo, pues sólo se plantean soluciones en una órbita institucional y desde arriba, como los mismos foros han sido programados: las citas en Berlín y Madrid para este mes de Febrero agrupan a expertos y destilan elitismo.

Parchear el fracaso del primer “gobierno de izquierdas” en la UE enmarcándolo como denuncia del chantaje implícito del propio capitalismo para acabar proponiendo las recetas de antes supone seguir moviéndose en la gestión humanitaria de la austeridad. Afirmar que la UE será democratizada o se desintegrará raya en una ingenuidad absoluta y ridícula, muy en la línea del currículum del exministro antes de hacerse conocido.

Las renuncias y pasos dados por el Bloco de Esquerda en el gobierno portugués y el camino recorrido por Podemos y las confluencias en los gobiernos del cambio, los dos planes B nacionales que ya se han puesto a andar, bendecidos por sus direcciones, son ejemplos del límite reformista y su reformulación a nivel europeo. Giannis Varoufakis no es más que el comodín que pone ahora su rostro mediático. 

CRÓNICA DEL ACTO DE IZAR BURGOS: NO DEBEMOS, NO PAGAMOS, ¿QUÉ HACER ANTE LA DEUDA?

El pasado 13 de febrero desde IZAR Burgos organizamos una charla-debate para poner sobre la mesa la cuestión de la deuda pública.

Contamos con la presencia de Julio Millán economista y sindicalista estudiantil en Granada que nos explicó esta cuestión: de donde viene y qué opciones hay frente a ella.

Tenemos en el centro del debate político la austeridad y los recortes pero se ha ido invisibilizando la cuestión de la deuda como eje dentro de este debate; creemos que es de vital importancia recuperarlo ya que tiene un carácter entendible para toda la población y a la vez choca de frente con la lógica del sistema de privatizar los beneficios y socializar las perdidas. La historia nos muestra grandes ejemplos de que el no pago de la deuda es posible como sucedió en Argentina; pero además creemos que esta consigna debe ir acompañada de un análisis más global de la economía exigiendo la nacionalización de la banca y que el crédito tenga un fin social; poniendo las vidas de las personas en el centro de nuestras preocupaciones y de las políticas.

Pero esta lucha no puede ser una medida de gestión del gobierno, sabemos que sin la movilización en las calles no pondremos en jaque al sistema financiero, debemos superar la ilusión electoral como herramienta de cambio y caminar hacia la construcción una herramienta política de ruptura, por eso desde IZAR junto con otras organizaciones y personas del estado estamos inmersas en la creación de No Hay Tiempo Que Perder (NHTQP)  https://sintiempo28n.wordpress.com/ y animamos a la participación y al debate dentro de esta iniciativa.

domingo, 14 de febrero de 2016

CINEFORUM IZAR: "THE TROTSKY" DE JACOB TIERNEY (2009). SÁBADO 20 DE FEBRERO A LAS 19:30 EN EL EDIFICIO DE USOS MÚLTIPLES DE LA C/ PRIEGO (RUTE)

IZAR Córdoba te invita a la proyección de "THE TROTSKY", de Jacob Tierney, el próximo sábado 30 de febrero a las 19:30 horas en el Salón de Actos del Edificio de Usos Múltiples de la C/ Priego (RUTE).

En un colegio de Montreal, un joven estudiante llamado Léon Bronstein (Jay Baruchel) quiere emular al líder soviético de la revolución rusa. Después de ser despedido de la fábrica de su padre por emprender el chico una huelga de hambre, Léon es castigado por su padre a educarse en un escuela pública. Pero el joven no se amedrenta y, convencido de ser la reencarnación de Trotsky, intenta reproducir en la escuela la revolución socialista. Lo malo es que tropieza; por una parte, con la apatía de sus compañeros, dominados por el hedonismo y la falta de compromiso; y, por otra, con el gelido y estricto director del centro (Colm Feore). 

sábado, 13 de febrero de 2016

SOLIDARIDAD CON LA LUCHA DE LOS TRABAJADORES DE LA TMB DE BARCELONA Y DE AUZSA DE ZARAGOZA N LUCHA POR SUS DERECHOS LABORALES

Comunicado de Izquierda Anticapitalista Revolucionara - IZAR

Los trabajadores de la TMB de Barcelona siguen movilizados. Después de las jornadas de lucha de los días 2 y 3 de febrero, los trabajadores de bus y metro prevén nuevas movilizaciones. Los del metro han convocado huelga para los días 22 y 24 de febrero coincidiendo con el Mobile World Congress (MWC), mientras que los de autobuses realizarán paros repartidos entre el 15 y el 19 de febrero. Si bien el personal de autobuses parece haber llegado a un preacuerdo con la empresa, el del metro sigue a día de hoy con las negociaciones en punto muerto.

Las movilizaciones pretenden desbloquear la negociación del convenio colectivo que venció el pasado 31 de diciembre a la vez que exigen acabar con la precariedad (poner fin a la contratación parcial o temporal), un aumento salarial del 1,5% (en tan sólo un año, los sueldos de la dirección se han visto elevados en 1’42 millones de euros, mientras que la masa salarial descendía en torno a los 3 millones durante el mismo periodo) y la remunicipalización del sector.

Por otro lado, los trabajadores de los autobuses urbanos de Zaragoza (AUZSA) en lucha por su convenio colectivo, llevan más de 50 días de huelga. El respaldo a la huelga ha sido masivo y ha tenido un gran impacto en la ciudad (un descenso de un 15% de viajeros o lo que es lo mismo de casi 1,2 millones de usuarios menos en diciembre). Los trabajadores movilizados están determinados a seguir en lucha por la defensa de sus salarios y de sus condiciones laborales.

Desde Izquierda Anticapitalista Revolucionaria IZAR nos solidarizamos con ambas luchas. Pensamos que la movilización y la autoorganización de los trabajadores sigue siendo la mejor forma de defender sus intereses de clase. Ambos conflictos laborales se están dando en dos localidades en los que gobiernan candidaturas denominadas del cambio. Sin embargo, a día de hoy las actuaciones de dichas corporaciones municipales no están siendo de apoyo a los trabajadores en lucha. Por un lado Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, ha tenido unas declaraciones que van claramente en contra del personal de la TMB afirmando que la huelga es incompatible con la mesa de negociación, mientras que Manuel Simarro, coordinador de la alcaldía y miembro de Barcelona en Comú, ha planteado en la práctica que los trabajadores mentían, y que querían aprovecharse del nuevo ayuntamiento para tener una posición ventajosa de cara a negociar el nuevo convenio.

En cuanto al conflicto laboral de los trabajadores de los autobuses urbanos de Zaragoza, el ayuntamiento de dicha ciudad con Pedro Santisteve (alcalde de Zaragoza, Zaragoza en Común) a la cabeza, sigue sin llevar a cabo la remunicipalización del servicio que había defendido durante la campaña electoral e insiste en que este conflicto se soluciona precisamente “desligándolo de toda remunicipalización” a la vez que ensalza la “evidente neutralidad” de la corporación municipal en dicho conflicto.

Desde IZAR nos ponemos a disposición de ambas luchas para apoyarlas en función de nuestra capacidad.